Hola, ¿qué tal? Espero que estén muy bien ahí del otro lado. Yo acá, mientras pongo la pava y me preparo unos mates, me dio por charlar un rato con ustedes de uno de los últimos libros que leí: Al norte la montaña, al sur el lago, al oeste el camino, al este el río; del escritor László Krasznahorkai. Un libro cortito, tiene 176 páginas y está editado por Sigilo. Antes de seguir leyendo la reseña, acordate que este libro podés conseguirlo en nuestra tienda online, buscalo y si sos de CABA te lo llevamos gratis a tu casa. Y si no te termina de convencer, chusmeá que hay un montón de libros y todos los meses vamos sumando nuevos títulos.
Confieso que nunca había escuchado nada del autor, no está dentro de mis primeras elecciones este tipo de escritores. Pero tal vez fue por eso, un poco por tratar de salirme de las lecturas habituales, y otro poco por el “FOMO” de ver que había ganado el premio Nobel de Literatura y yo no conocía ni su cara, que me animé, aproveché que estaba de vacaciones y la concentración es otra, y fui a leerlo.
¿Quién es László Krasznahorkai? Bueno, estuve leyendo un poco de él para armar esta reseña y me gustó como se describió él mismo: “tal vez sea un escritor que escribe novelas para escritores que buscan la belleza en el infierno”, y es que este escritor húngaro nos mete en cada una de sus obras en escenarios desolados y postapocalípticos, en donde la melancolía nos atraviesa en cada historia. Sus personajes se enfrentan a un mundo cada vez más degradado y en constante putrefacción, un mundo de miseria que expone las fragilidades humanas.
Nacido en 1954 es uno de los autores húngaros más leídos y traducidos. Sus obras incluso han traspasado el papel y llegado hasta la pantalla grande. Su primera novela, Tango Satánico (1985) es acaso una de las más conocidas junto a Melancolía de la resistencia (1989). Estudió Derecho, y luego Educación para adultos e idioma húngaro, pero fue acaso una beca en Alemania que le permitió en la segunda mitad de los ochenta salir de Hungría. A lo largo de los siguientes 15 años viajó y residió en países como Alemania, Francia, España, Italia, Grecia, Países Bajos, Reino Unido, EEUU, China y Japón.
Y en este último, en la cultura nipona es que se inspiró principalmente para los siguientes libros, entre los que está el que me convoca hoy, acá a escribir mientras me tomo unos mates. Un libro que requiere un poco de concentración para leerlo (así que te recomiendo que cuando lo agarres pongas el celu en modo avión y trates de no hacerlo a la noche cuando estés a punto de dormirte, porque puede que el que termine durmiendo mucho tiempo en la cómoda sea el libro). Y requiere concentración porque sin dudas el ritmo es la herramienta principal con la que el autor construye el relato. Es en este caso entrar en un trance que tiene que ver más con la oración que con la lectura, no por caso la trama trata de la búsqueda del jardín más perfecto acaso hayan visto los ojos humanos, escondido en un templo budista en medio de los bosques de Japón.
Avanzar en este libro es como pararse frente a un cuadro en medio de la sala de un museo y estar frente a él durante horas y horas analizando cada centímetro, cada detalle, cada color, cada trazo a un nivel casi obsesivo. Y en ese trance el más mínimo acontecimiento se agiganta, crece y te explota. Creo que al leer este libro un poco sentí como si estuviese en una sesión de meditación, y vas avanzando por párrafos y párrafos híper descriptivos, y te encontrás con tu voz interior leyendo casi como un mantra.
"Caminó, pues, sin desfallecer, buscando la entrada, con la sensación de que esta particular longitud, de que la cerrazón e invariabilidad inamovibles del muro a su izquierda, no solo servían para señalar simplemente la existencia de un terreno enorme sino también para comunicar que esto no era una pared, sino la medida interna de algo que se manifestaba allá y solamente pretendía advertir al recién llegado de lo siguiente: que pronto necesitaría una unidad de medida distinta de la acostumbrada, que pronto unos pasos diferentes de los que hasta entonces habían trazado el perímetro de su vida le indicarían la dirección a seguir".
Es una prosa que avanza lenta, incluso el tiempo por momentos parece suspendido, formando así un marco infinito y atemporal. No por nada el nieto del príncipe Genji, nuestro protagonista que está obsesionado por encontrar la belleza de este jardín e incluso pone en riesgo su propia vida para lograrlo, es un personaje que pertenece al siglo XI (un personaje ficticio, ya que es una referencia a una conocida obra japonesa de ese siglo) y se encuentra recorriendo las calles y los trenes del Japón moderno. Y en ese estado casi de meditación comenzaremos a recorrer los caminos por los que nos lleva el autor y al igual que en un laberinto, una vez adentro solo la observación, la contemplación y el razonamiento nos van a ir llevando a las respuestas, a ordenar el caos del mundo partiendo de las cosas más simples.
No soy fanático de Soda Stereo, tampoco de Gustavo Cerati en su etapa solista, pero hay una frase muy popular que resume a la perfección al mundo en el que nos sumerge este escritor, y es esa frase del tema Deja Vú (2009) en donde Gustavo dice “Sacar belleza de este caos es virtud”. Eso mismo es lo que nos propone László Krasznahorkai, un mundo caótico, laberíntico y hasta cruel e injusto (sin spoilear nada, léase capítulo del perro en el bosque) en donde estamos continuamente observando y buscando esa belleza que subyace en lo simple, lo sencillo y la manera para alcanzarla es el razonamiento, el entender lo que nos rodea.
"algo de laberinto tenían, pues, aquellas calles, pero al mismo tiempo no eran en absoluto angustiosas y menos aún inútiles, antes bien, un lúdico caos animaba su entramado; y así como las vallas delicadamente trabajadas, las cancelas protegidas por diminutos techos y canalones, y el verde fresco del bambú que asomaba por encima, como también el follaje etéreo y plateado del pino himalayo que recordaba unos fuegos artificiales, así como todos estos elementos se arrimaban y se inclinaban ante el transeúnte a los dos lados como si fuesen espejos, a la vez lo defendían, lo protegían y lo trataban como invitado..."
¿Por qué me gusta lo que propone este libro? Porque es un llamado a la contemplación, a apagar el celular, despegar los ojos de instagram y observar nuevamente más allá de lo que hay en una pantalla. Es verdad que ahí afuera hay un mundo que se desarma a cada segundo, un mundo injusto, lleno de guerras, de pobreza y de personajes cínicos, macabros manejando el poder y el destino de todos nosotros. Pero entre medio de todo ese estiércol hay también brotes, belleza digna de ser contemplada, admirada y observada.
En fin, si sigo avanzando corro el riesgo de contarte todo y yo lo que quiero es que lo compres y saques tus propias conclusiones. Así que, si llegaste hasta acá te dejo un código de descuento exclusivo, LAZLO10, para este libro, válido para las primeras 10 personas que lo compren. Nos leemos dentro de 15 días.
Info resumida 📚
Nombre: Al norte la montaña, al sur el lago, al oeste el camino, al este el río
Autor: László Krasznahorkai
Editorial: Editorial Sigilo
Cantidad de páginas: 176
Novela corta
